Derecho Penal

UAO CEU Blog Community

Universitat Abat Oliba CEU

Presunción de inocencia y derecho del acusado a no declarar

Presunción de inocencia y derecho del acusado a no declarar: unas páginas de Walter Scott en “El Anticuario”

La presunción de inocencia y el derecho a no declarar contra sí mismo son objeto de debate frecuente en la actualidad, y muy especialmente la valoración que, en esa perspectiva, pudiera otorgarse a la negativa del acusado a declarar: aunque se niega de principio esta posibilidad, parece difícil el control de la decisión en sistemas procesales, como el español, en el que aparece institucionalizado un interrogatorio ante el tribunal que ha de juzgar.

Llama la atención, en ese sentido, un texto de Sir Walter Scott en “The Antiquary” (El anticuario) -una de sus primeras novelas publicada en 1816- que se reproducirá a continuación. Sir Walter Scott nació en Edimburgo en 1771 y a los dos años sufrió una poliomelitis que dejó como secuela la cojera de su pierna derecha. En 1783 inició sus estudios universitarios en la Universidad en historia universal, lenguas clásicas, filosofía moral y derecho escocés; en 1792 comienza a ejercer la profesión de abogado, y en 1799 es nombrado Sheriff-Depute –una especie de juez del condado- de Selkirkshire, cargo en el que permaneció hasta su muerte y que ejercía sólo entre los meses de julio y noviembre. En 1805 fue también nombrado Secretario de Sesiones de la Corte, cargo que podía desempeñar únicamente en los seis meses de sesión. Murió en 1832, en su casa de Abbotsford, en Melrose.

Aunque es conocido fundamentalmente por la novela histórica (Ivanhoe, Rob Roy, El talismán o Woodstock), Walter Scott era también poeta, leía en italiano y en castellano –por cierto, era lector entusiasta de Cervantes- y llegó a traducir a Goethe al inglés. El anticuario es una de sus novelas escocesas, en las que intenta describir paisajes, personajes y ambientes de su tierra, que sitúa históricamente en la última década del XVIII. Algunas de estas novelas -en cuya publicación estuvo muy interesado Aribau- inspiraron la composición de óperas: La dama del lago, inspiró a Rossini en La donna del lago; La novia de Lammermour, inspiró a Donizetti en la composición de su ópera Lucia de Lammermour. Menéndez Pelayo, que admiraba la descripción de personajes y costumbres de  estas novelas escocesas, lo considera más relevante que Lord Byron en el romanticismo de lengua inglesa, y subraya su forma de construir la novela histórica: “la historia no es una forma de humanidad muerta y enterrada, sino humanidad viva”. Antonio Millán Puelles indica también que en Scott, como en Michelet, Thierry o Chateaubriand, “no hay inconvenientes especiales en definir la historia como novela real, y la novela como una historia fingida”.

El pasaje que aparece posteriormente  muestra el interrogatorio por parte de un magistrado –en realidad, un juez de paz- a Edie Ochiltree, un “mendigo del Rey”, “capa azul”, a quien falsamente el alemán Dousterswivel le ha acusado de un robo. Se incluye una versión en inglés en una columna y la traducción al castellano en la otra: la versión en inglés se toma de la edición de Andrew Lang; la versión en castellano escogida es la traducción de Antonio Dorta, ya de mediados del S. XX, pero que procede directamente del inglés; no debe olvidarse que, como era usual en el XIX, muchas de las traducciones primeras de Scott procedían de alguna versión francesa.

En todo caso, regreso al personaje: Edie ha sido soldado y es, en cierto modo y tal como lo expresa Scott en algún pasaje de la novela, un “filósofo mendigo”. Walter Scott reconoce en la introducción –y en su autobiografía- que el personaje de Edie Ochiltree está inspirado en un mendigo que conoció en su juventud, (Andrew Gemmells) tanto en la descripción física como en su forma de ser (“sus rasgos eran inteligentes, con una poderosa expresión de sarcasmo”), y atribuye a esta descripción de la mendicidad escocesa un carácter prominente en la novela; pese a aparecer de forma circunstancial como nexo de unión, Ochiltree es un personaje central.

No es extraño, por tanto, que las respuestas de Ochiltree a las preguntas del magistrado, en ell capítulo XXXVII de la obra (en la edición en dos volúmenes, el capítulo XVI del volumen 2) sean de un sentido común aplastante, a la vez que irónicas, que esa ironía exprese radicalmente el relieve del derecho de defensa y marque su contenido, fuera de las expresiones tópicas -y con frecuencia pedantes y aburridas- de muchas decisiones judiciales. El personaje de Ochiltree ayuda a Walter Scott, con una dilatada experiencia en tribunales, a explicar el contenido del derecho de defensa de una forma extraordinariamente clara si se considera, además, el momento en que se hace (1816).

Texto completo

Carlos Pérez del Valle

Particípa, deja tu comentario:


Suscribirse por e-mail

  • RSS
  • Delicious
  • Facebook
  • Twitter
  • Linkedin
  • Youtube

Presentaciones firma

Quedan publicadas las dos presentaciones firmadas por el Dr. Carlos ...

La dignidad de la pe

Al llamar la atención sobre una nueva revista digital denominada ...

Criminal Compliance

Presentación ¿Qué es compliance? ¿Y qué significa para el sistema penal ...

Presentaciones firma

Ya se ha abierto la ventana de Criminal Compliance UAO ...

¿Qué ha de hacer e

En los últimos meses han aparecido en los medios de ...

Presentaciones firma

Quedan publicadas las dos presentaciones firmadas por el Dr. Carlos ...

La dignidad de la pe

Al llamar la atención sobre una nueva revista digital denominada ...

Criminal Compliance

Presentación ¿Qué es compliance? ¿Y qué significa para el sistema penal ...

Presentaciones firma

Ya se ha abierto la ventana de Criminal Compliance UAO ...

¿Qué ha de hacer e

En los últimos meses han aparecido en los medios de ...